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Se lleva la tarde en Bilbao Luis David Adame | 22/8/2019

El primero embistió con categoría y emoción por el pitón derecho. Bueno, pero exigiendo mando. Ponce toreó con verticalidad y relajo por ese lado, templando las bravas acometidas. Fueron los pasajes más lucidos. Al natural el acople fue menor -tampoco embistió igual el toro- y hubo de recurrir al toreo genuflexo para que no decayese el trasteo. Mató de estocada corta un punto desprendida pero el garcigrande -que desarrolló las complicaciones propias de la casta- tardó en doblar y Ponce falló con el descabello. Hubo ovaciones para toro y torero.

El valenciano sorteó en cuarto lugar un toro de buena condición y notable fondo que aguantó una faena larguísima, tan larga fue que llegó a sonar un aviso toreando de muleta. Por los gestos al tomar el estoque de cruceta con el que pasaportó al toro, el de Chiva no llegó a darse cuenta de los recados presidenciales. Antes, Ponce se entregó a lo largo del trasteo en una labor de menos a más que tuvo una primera parte más técnica y una segunda más arrebatada, toreando reunido y con la figura erguida. Con la premura del tiempo, Ponce, que se sacó a los medios al toro para dejar media estocada, se precipitó con el descabello.
El que hizo segundo fue devuelto tras perder las manos en varias ocasiones y quedar mermado tras una voltereta. En su lugar salió un sobrero con el hierro de Garcigrande, que protestó en el caballo. El toro resultó manejable en las manos de El Juli, que le buscó las vueltas y le hizo bien las cosas pero la embestida decía entre poco y nada. Lo intentó el madrileño sobre ambas manos pero la faena no tomó vuelo. Mató al segundo encuentro.
Derribó a Salvador Núñez el quinto, que tuvo la gran suerte de tropezarse con un Juli en sazón. El madrileño brindó al público y enceló todo seguido la embestida sobre la mano derecha, tratando de romperla hacia adelante. Aunque el toro amagó con irse, Julián supo sujetarlo e imantarlo a su sabia muleta. Le esperó, le consintió, le hizo todo a favor. Al natural, incluso, alargó la embestida hasta donde parecía imposible llegar. Labor técnicamente perfecta, de una precisión total y absoluta. La ciencia lidiadora, al servicio del toreo. Dejó una estocada cobrada al primer viaje, pero el animal tardó en doblar. No fue óbice para que el torero fuese reconocido con una oreja.

l tercero de la tarde fue un buen toro de Domingo Hernández. Luis David lo toreó ajustado y con la mano baja. Una vez más, conectó a la perfección con la afición bilbaína. Lo mejor del trasteo llegó al natural, por donde el animal se desplazó con clase y ritmo. Tras una estocada recibiendo que cayó baja se le concedió una oreja. El toro fue fuertemente aplaudido en el arrastre y el mexicano, de este modo, obtuvo el tercer trofeo de su particular feria.
A por todas salió Luis David con el sexto, bien saludado de salida con el capote. Tras los preceptivos puyazos -en los que blandeó el animal- el azteca realizó un vistoso quite por zapopinas. Saludaron Miguel Martín y Luis Cebadera en banderillas y Luis David, percatado del buen temple del toro en los primeros tercios, brindó al público. El de Domingo Hernández tuvo clase y el hidrocálido la aprovechó, especialmente toreando sobre la mano zurda. El toro colocó bien la cara y el torero corrió la mano con temple y ortodoxia. Sobre la derecha, en redondo, con el toro respondiendo con calidad también por ese lado, también toreó con clasicismo y buenas maneras. Mató de una gran estocada, de la que salió rodado el toro sin puntilla. El palco le concedió una oreja y el público le pidió con mucha fuerza la segunda.
Bilbao, jueves 22 de agosto de 2019. Toros de Garcigrande (1º y 2º bis) y Domingo Hernández. Bien presentados y de notable juego en conjunto. Destacaron especialmente los toros 3º y 6º. Algunos -como el 1º- sacaron las complicaciones propias de la casta. Enrique Ponce, ovación con saludos tras aviso y ovación con saludos tras dos avisos; El Juli, silencio y oreja; Luis David, oreja con leve petición de la segunda y oreja con fuerte petición de la segunda y bronca al palco por no concederla. Entrada: Tres cuartos de plaza. Saludaron tras parear al sexto Miguel Martín y Luis Cebadera. 

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