Guadalajara, Jalisco.- Los ejemplares de San Charbel echaron por la borda cualquier posibilidad de triunfo para los hermanos Jairo y Axel López durante la quinta novillada de temporada en El Nuevo Progreso de Guadalajara.
Emiliano Cano, tuco una tarde esforzada. En su primero el toro le permitió tener momentos, anduvo incierto con la espada y silencio en su primero y palmas en el arrastre. Con el segundo de su lote saluda en el tercio a lado del cabo de cara, tras hacer la pega al segundo intento los Forcados Amadores de México.
Uno a uno, saltaron al ruedo con aceptable presencia pero poca raza y débiles a las primeras de cambio; factor que manchó la tarde histórica de los hermanos tapatíos que por primera vez alternaron en su tierra natal.
Axel López se llevó la ovación de la tarde luego de someter a su muleta a su segundo, “Olaguez”; novillo que además de rodar por la arena, regateaba las embestidas constantemente.
El menor de los López, puso manos a la obra, primero silenció a un necio en la barrera, luego le acomodó la cabeza a su enemigo hasta hacerlo pasar con cierta dosis de entrega por donde le indicó su muleta.
Además de sobrios muletazos, Axel aderezó su labor con instantes de torera y muy valiente exposición que levantaron a la clientela, lamentablemente pinchó en el primer viaje y se alargó con él acero hasta el primer golpe de descabello.
En su primer turno, luego de recibir a Porta Gayola, “Tequilero” fue sustituido por su evidente debilidad, en su lugar apareció “Pinturero” el primer reserva de Paco Cordero con 475 kilos en los lomos, al que Axel López entendió a la perfección y logró dibujar muletazos con profundidad por el pitón derecho.
Su estocada fue entera y en buen sitio, pero el ejemplar tardó en doblar y se requirió llegar al descabello para finiquitar la lidia.
Por su parte Jairo López no se salvó de toparse con las muy pocas virtudes de su lote, en su primero aguantó a pie firme cada una de las cornadas que tiró su enemigo al embestir, si a eso se le pudo llamar embestida.
En su segundo, otro novillo que perdió las manitas una y otra vez, intentó llevarlo muy despacio sin conseguir nada a favor.
Jairo se esforzó al máximo hasta que el propio tendido le solicitó despachar a “Marcelino” y poner punto final al festejo.
Los López lucieron además en los dos turnos de banderillas que colocaron juntos.