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500 años del toreo en México: un vínculo que resiste a ambos lados del Atlántico

Guille Longoria - Tendido Digital - Tendido Digital - 23/09/26

Sevilla, España.- El Salón de Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se convirtió este jueves en punto de encuentro entre España y México para conmemorar los 500 años de la llegada del toreo al país azteca. Un acto organizado por Lances de Futuro, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la Unión de Criadores de Toros de Lidia que reunió a numerosas personalidades del mundo del toro, entre ellas Diego Silveti, Julián López ‘El Juli’, Javier Zulueta, Ignacio Garibay, Alberto Garzón y Tomás Campuzano.

 

El encuentro comenzó con la proyección de un vídeo que recorrió los cinco siglos de historia de la tauromaquia en México, desde sus primeros pasos hasta la actualidad. Un recorrido que sirvió como introducción a una jornada marcada por la reivindicación de los profundos vínculos existentes entre ambos países.

 

Tras la proyección tomó la palabra José María Garzón, empresario de la plaza de toros de Sevilla, quien agradeció la presencia de todos los asistentes y puso en valor la importancia que la tauromaquia ha adquirido a lo largo de los siglos en México. El dirigente concluyó su intervención con un deseo que resumió buena parte del espíritu del acto: “Ojalá la unión entre México y España sea eterna”.

 

Una tauromaquia con cinco siglos de historia

 

La jornada continuó con una charla coloquio en la que se puso el foco en la dimensión histórica y cultural de la tauromaquia mexicana. Durante su intervención se destacó especialmente la figura de Rodolfo Gaona, señalado como uno de los grandes responsables del desarrollo del toreo mexicano, además de recordar la importancia de figuras como Armillita.

 

El coloquio estuvo también marcado por la situación actual que atraviesa la fiesta en México. La posibilidad de que se apruebe una legislación restrictiva para la tauromaquia estuvo muy presente en las intervenciones, reivindicándose el arraigo que mantiene la fiesta en el país.

 

En este sentido tomó la palabra Ramiro Alatorre Rivero, presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, quien calificó de “crítica” la situación que atraviesa actualmente la tauromaquia mexicana ante la posibilidad de la aprobación de una ley prohibitiva.

 

Alatorre realizó además un recorrido por la evolución del toro de lidia en México y explicó que el toro mexicano actual tiene su origen principalmente en los trabajos ganaderos desarrollados durante las décadas de los sesenta y setenta. Las distintas líneas y encastes han configurado un animal con características propias, cuyo futuro supone también un reto para los ganaderos.

 

El presidente de la asociación dejó una de las frases más significativas de la jornada al afirmar que “la tauromaquia es más antigua que la Virgen de Guadalupe”, reivindicando así la profundidad histórica de una tradición que lleva cinco siglos formando parte de la cultura mexicana.

 

El toro mexicano, un puente entre dos países

 

Juan Pedro Domecq tomó posteriormente la palabra para expresar la emoción que le suponía participar en un homenaje a una tierra que considera “su segunda casa”. El ganadero destacó el carácter particular del toro mexicano y defendió que “el alma mexicano” ha contribuido a convertirlo en un animal especial, capaz de levantar pasiones en los tendidos.

 

Domecq puso también el acento en aquello que une a los profesionales de ambos lados del Atlántico: “Lo que nos une es el amor a la tauromaquia”. Una unión que, a su juicio, explica la defensa compartida del toro bravo y de la fiesta tanto en España como en México.

 

Durante su intervención avanzó además el proyecto “Hilo Verde”, iniciativa con la que los ganaderos pretenden mostrar el trabajo que realiza el sector en el campo y el cuidado que existe detrás de la crianza del toro bravo.

 

‘El Juli’: “Cuando toreaba en México, me sentía mexicano”

 

Uno de los momentos más emotivos llegó con la intervención de Julián López “El Juli” y Diego Silveti. El torero madrileño aseguró que hablar de México es “tocarle el corazón”, recordando los años que vivió allí durante su adolescencia, entre los 13 y los 15 años.

 

"El Juli" explicó que el toro mexicano es diferente y que permite al torero “abandonarse” de una manera muy particular. También destacó la pasión de la afición mexicana y recordó las dificultades que han encontrado numerosos toreros españoles para adaptarse a las características del toro y de la tauromaquia del país.

 

Precisamente esa capacidad de adaptación fue, según explicó, uno de los motivos por los que sintió una conexión especial con los aficionados mexicanos.

 

“Cuando toreaba en México, me sentía mexicano”, afirmó el diestro.

 

A su lado, Diego Silveti habló desde la perspectiva de una de las grandes dinastías del toreo mexicano. Cuatro generaciones de Silveti han ejercido como toreros durante los últimos 110 años, una trayectoria que, según explicó, representa el profundo arraigo que la tauromaquia ha alcanzado en México.

 

Silveti reconoció encontrarse “contrariado” ante la delicada situación que atraviesa actualmente la fiesta en su país. Frente a ello, reivindicó el vínculo existente entre México y España, dos tauromaquias que, pese a sus particularidades, comparten una misma pasión.

 

“El vínculo que existe entre España y México nos une y hace que seamos mejores profesionales”, señaló.

 

Cinco siglos después de su llegada a tierras mexicanas, el toreo continúa encontrando en ambos lados del Atlántico un espacio común. El acto celebrado en la Real Maestranza sirvió así para mirar al pasado, reivindicar el presente y poner sobre la mesa la importancia de mantener vivo un vínculo que ha unido a España y México durante medio milenio.