Huamantla, Tlaxcala.- Ante un lleno total de su aforo, se celebró este viernes 14 de agosto a las 19 hrs. la tradicional “Corrida de las Luces”, en la Plaza de Toros “La Taurina”. Alternanron Uriel Moreno “El Zapata”, Héctor Gutiérrez y Diego San Román se lidiron toros de la dehesa tlaxcalteca de Atlanga.
Como marcan los lineamientos de este emotivo festejo, el ruedo fue adornado por una alfombra de colores con la imagen de la Virgen de la Caridad en conjunto a diversas flores y figuras., con los toques artísticos en las tablas pintadas por la artista plástica y ganadera, Gabriela Ferrer.
La figura de la Virgen salió al ruedo en peregrinación acompañada del Obispo, los toreros actuantes, cuadrillas y un séquito de fieles. La oración del torero estuvo a cargo de Uriel Moreno “El Zapata” y una vez consumada la ceremonia comenzó la lidia ordinaria…
REAFRIMA HÉCTOR GUTIÉREREZ EL GRAN MOMENTO QUE VIVE
El segundo burel fue “Aniversario” con 495 kg, le plantó cara el hidrocálido; Héctor Gutiérrez. Otro toro con el sello de la casa, ensabanado, botinero y bocinero. Luego de unos cuantos lances de brega se ajustó toreando a la “Verónica”. Tras el puyazo, el toro comenzaba a apuntar cierto comportamiento similar al anterior, sin embargo, Gutiérrez tomó la muleta y fue haciéndose de él. Entre muletazos le dejaba puesto el paño, manteniéndole fijo, consiguiendo pasarlo con gran calado en los tendidos, quedando unos naturales y un trincherazo para el recuerdo. Lo pasaportó de estocada entera y fue premiado con un apéndice.
“Milagro” con 498 kg hizo de quinto en el orden de lidia, correspondiendo a Héctor Gutiérrez. Serie de “Verónicas” para comenzar, encontrándose al final un tanto comprometido junto a tablas. Parecía no haber posibilidades de gustarse con el toro, sin en cambio, Gutiérrez se dispuso firme, hilando derechazos con cadencia, ganando la atención del respetable. En la suerte suprema dejó una estocada entera, aunque sin surtir efectos, concluyendo en un aviso y silencio.
EL ZAPATA ENTREGA Y CREATIVIDAD
Abrió plaza “Guerrero” con 555 kg, para el más antiguo del cartel, Uriel Moreno “El Zapata”. Toro ensabanado, capirote, bocinero, botinero, aplaudido de salida. El tlaxcalteca le saludó por “Veletas”, seguidas de lances a la Verónica rematados con una media. Ejecutó un quite por “Chicuelinas” ceñidas, finalizadas por una “Revolera”. Cubrió vistosamente el segundo tercio, un par al cuarteo, otro al violín y el gran “Par Monumental”; poniendo eufórica a la afición.
Brindó a Don Emilio Rodríguez, ganadero de Atlanga. Con la muleta le fue más complicado acoplarse, pues el ensabanado salía suelto constantemente y su embestida fue sin armonía. Desafortunadamente no estuvo certero con la espada, escuchó dos avisos que le impidieron tocar pelo. Palmas.
En cuarto corrió “Abuelo” con 548 kg, otro negro entrepelado de pinta, de nueva cuenta a cargo de la lidia Uriel Moreno “El Zapata”. Con el percal no se dieron las circunstancias para gustarse, bregándole únicamente. Respecto al tercio de varas, se suscitó un tumbo, después, habiéndose cambiado el tercio, “El Zapata” tomó las jaras, mismas que colocó habilidoso.
Finalmente, durante el resto de su quehacer, las condiciones de “Abuelo” no fueron propicias para el lucimiento. Terminó quitándole de frente en el tercer intento. Palmas.
LA ESPADA PRIVA A SAN ROMAN DE UN TRIUNFO
El tercer cornupeta del festejo llevó por nombre “Zurdo” con 540 kg, negro entrepelado de capa. Diego San Román le saludó inmediatamente a la “Verónica”, aprovechando la inercia para ligar. En el tercio final de la lidia, “Zurdo” comenzó a desarrollar sentido, sabiendo lo que dejaba detrás en cada muletazo, San Román buscó opciones por ambos pitones, aunque sin suerte. Con la toledana hasta el tercer viaje dió muerte al de Atlanga, sonando un aviso desde el biombo de la autoridad.
Cerró la noche un bonito berrendo en colorado, de nombre “Miguelito”, con 505 kg, segundo del lote de Diego San Román. El comportamiento del burel fue un tanto similar al de los ensabanados anteriores, mirando constantemente al matador, sin acudir franco a los engaños y mostrando peligro por instantes. San Román se expuso voluntarioso, pero por más que intentó, no surgió la oportunidad de expresar su toreo. Terminó descabellando, sonó un aviso y se retira entre palmas de reconocimiento.
Una noche especial para muchos aficionados y visitantes del Pueblo Mágico de Huamantla; que quedó en las altas expectativas pero mostraron su invaluable apoyo a la más bonita de todas las fiestas.