Tlaxcala de Xicoténcatl, Tlaxcala.- Habiéndose cumplido ya 500 años de haberse asentado la tauromaquia en nuestro México para lo cual en Tlaxcala, se celebraron diversas actividades culturales, entre ellas, una corrida de toros en el singular coso que lleva por nombre Jorge Aguilar “El Ranchero”, anunciándose un duelo de banderilleros entre el aguerrido torero español Manuel Escribano, alternando con el hidrocálido Leo Valadez y del sureste André Lagravere “El Galo”.
El complemento ideal, además de ser un llamativo cartel para asegurar el casi lleno, que se dió en los tendidos, fueron los toros con el hierro de Tenexac y su imponente estampa. Exigentes para los toreros pese a pocas opciones de lucimiento que propiciaron, siempre destacando su pelea en el caballo.
Abrió plaza Manuel Escribano ante “Tochtli” con 495 kg, mismo que fue aplaudido de salida. El español poco pudo hacer con el percal, obligándose a torear con el toro de lado a tablas. Cubrió el segundo tercio acompañado de sus compañeros de cartel. En la muleta estuvo voluntarioso, dando espacios al toro para reponerse, firmando lo mejor por el pitón izquierdo. Silencio.
El segundo toro de nombre “Amoxtracurilo” con 468 kg correspondió a Leo Valadez, quien estuvo limitado en el percal con la intención de preservar la fuerza del toro que había salido andando. El segundo tercio de nueva cuenta fue ejecutado por la tercia actuante, consiguiendo calar en el tendido. Con muleta en mano llevó al cárdeno hasta los medios para hilvanar series de derechazos, toreando de uno en uno y permaneciendo constante en su que hacer para convencer. Desafortunadamente no redondeó con el acero, escuchando así un aviso.
Dió continuidad el festejo con la actuación de “El Galo”, haciendo frente a “Posatini” con 476 kg. Le recibió con una serie de Chicuelinas llevando al burel al centro del ruedo, donde remató con una media ceñida. También en este turno las jaras fueron colocadas por los tres actuantes, peculiarmente “El Galo” ejecutando un par al quiebro citando sentado en una silla. Inició la labor muleteril con un péndulo cercano al tercio, después orientando su faena a una escala de mayor interés para el aficionado por ambos lados. Tampoco afinó con la espada y únicamente saludó en el tercio.
Le siguió “Atokatl”, toro ensabanado, con 473 kg, corrido en quinto lugar, para Manuel Escribano. Claramente el diestro hispano no se quedaría atrás, por ello apostó con una larga cambiada de rodillas al hilo de tablas como primer lance, luego plasmando Verónicas gustándose y causando expectativa. Optó por hacer un quite por Chicuelinas luego del tercio de varas, decidido tomó los palos y habilidoso colocó tres pares al cuarteo. Ya en la muleta consiguió hacerse del toro al cambiarlo al terreno contrario de donde ya lo lidiaba, por derechazos y naturales conectó con el tendido. Pasaportó al de Tenexac en el segundo viaje, siendo reconocido por el respetable que lo sacó al tercio a saludar.
El quinto toro fue “Xolcamini” con 495 kg, segundo del lote de Valadéz. Toro complicado que de plano dejó nulo al hidrocálido en cuanto a posibilidades de triunfo. Hizo un esfuerzo notorio, sin embargo, no fue posible ir a más. Silencio.
Cerró plaza André Lagravere ante un ejemplar que puso a prueba sus aptitudes, además de su técnica. Siempre persistente en poderle al cárdeno, consiguiendo robar derechazos en los que expuso. Finalmente no estuvo certero en la ejecución de la suerte suprema, lo que dió pie a sonar un aviso.
El trofeo en disputa al mejor par de banderillas fue otorgado a la figura Manuel Escribano, aparte de una pintura para André Lagravere “El Galo”.