Este 21 de abril se cumplieron tres años de alternativa del matador de toros José Miguel Arellano, un nombre que, paso a paso, ha venido abriéndose camino con determinación dentro de la baraja taurina. Con 17 corridas en su trayectoria, su evolución ha sido constante, marcada por el compromiso y la seriedad que exige la profesión.
Su más reciente actuación, el pasado 18 de abril en Pachuca, dejó constancia de su entrega. Ante un astado que se lastimó la pezuña, Arellano mostró disposición y oficio; sin embargo, la negativa del juez de plaza para conceder el toro de reserva impidió redondear su actuación. Aun así, quedó en el ambiente una faena digna, de actitud firme, que no pasó desapercibida para la afición.
La empresa encabezada por José Luis Alatorre ha reconocido el momento del torero, comprometiéndose a abrirle nuevamente las puertas en alguna de las plazas que gestiona, lo cual representa una oportunidad importante para refrendar lo mostrado en el ruedo.
Por ahora, la mente de Arellano está puesta en su próximo compromiso internacional en Perú: el 16 de mayo en Achoma, en el marco de las fiestas patronales de San Isidro Labrador, donde alternará con el español Manuel Ponce y el peruano Óscar Quiñónez, lidiando toros de diversas ganaderías.
Bajo la guía de su apoderado, Omar García Mora, el matador no baja la guardia. La preparación, la disciplina y la ilusión siguen siendo la base de un torero que apunta alto.
La afición lo sabe: José Miguel Arellano es un torero con argumentos, con hambre de triunfo y con un potencial que merece ser considerado seriamente por los empresarios. Es momento de poner su nombre sobre la mesa y darle el sitio que, en el ruedo, ha comenzado a ganarse.
Foto de la alternativa Víctor M. Penilla