Guadalajara, Jalisco.- Emilio de Justo cortó la única oreja de la tarde en Guadalajara al abre plaza de Xajay que como la mayoría de sus hermanos tuvo presencia, cumplió en la vara y mostró raza.
El festejo inició 35 minutos tarde por la lluvia que sorprendió a la afición poco antes del festejo, De Justo calentó la fría tarde al aprovechar el franco recorrido de “Graciano” que seguía y seguía la muleta del español por ambos lados.
De Justo se acomodó de inmediato y regaló series con temple, recorrido y claridad.
Despachó con una eficaz estocada, la presidencia mostró un solo pañuelo, la ruidosa petición de un segundo apéndice no fue considerada; como tampoco un reconocimiento al buen ejemplar.
En su segundo, Emilio iba trazando el mismo camino de una faena con temple y solera pero “Catador” empezó a perder gas y el espada no tuvo más colaboración. Palmas para De Justo.
Diego Sánchez, fue luz y sombra, en su primero resolvió el crucigrama que era “Mazuelo”, toro espión y que volvía rápido, el de Aguascalientes le pudo a las dificultades del burel, cuajó sentidas series por derecha, pinchó en el primer viaje, en el segundo intento fue prendido y se llevó un serio puntazo en la ingle que lo mandó, después de finiquitar, a la enfermería.
En su segundo protagonizó lamentable espectáculo, el toro mejor presentado del festejo, “Garnacho” de 540 kilos tuvo una bochornosa lidia, castigado en exceso en la vara, desorden en las banderillas y el tercio final muy por encima de su lidiador.
Tremenda bronca se le armó a Diego que lució desorientado en el ruedo, la crisis se agudizó cuanto intentó despachar al ejemplar; estocadas abajo, hasta que el toro dobló.
Abucheo generalizado para Sánchez que discretamente volvió a la enfermería para luego abandonar el coso tapatío.
Bruno Aloi se quedó a muy poco de tocar pelo, con su segundo regaló escalofriantes series, toreó por redondo, se pasó por la cintura una y otra vez a “Altanero” para encender al tendido.
Bruno había levantado los olés con un elegante quite y luego, al iniciar su labor de muleta, cimbró la plaza con un par de estatuarios que ya avisaban todo lo que vendría.
En su primero dio vuelta al ruedo y en el que cerró la tarde, salida al tercio.
El encierro de Xajay, cumplió en lo general, la mayoría fueron de largo a la vara y con excepción del cuarto, todos tuvieron recorrido y fuerza.