Santiago Cautlalpan, Texcoco, Edo Mex.- Pese al intenso frío y el fuerte viento que se dejó sentir esta tarde en el municipio de Texcoco, en el Estado de México, la plaza de toros “Cinco Villas” registró un entradón, permeado de un magnífico ambiente, generado por un público ávido por ver y disfrutar de festejos taurinos.
La llamada corrida internacional, en la que participaron, Diego Silveti, Marco Pérez y Bruno Aloi, generó una gran expectación, que dicho sea de paso no decepcionó.
Se jugó un encierro Hidalguense de las Huertas, desigual en presentación pero bonito de hechuras, del que destacó el corrido en quinto lugar.
El primer espada Diego Silveti, ha tenido una actuación por demás sobresaliente, ratificando la madurez y el magnífico momento por el que atraviesa actualmente.
A su primero lo lanceó a pies juntos, jugando los brazos con parsimonia y temple. Su cuadrilla al mismo nivel. Ángel Juárez cobró un puyazo en todo lo alto que le fue sonoramente aplaudido. Sus banderilleros Fernando y Héctor Garcia respectivamente, cubrieron magistralmente el tercio de banderillas, por lo que ambos fueron llamados a saludar en el tercio, todo ello en presagio que algo bueno habría de suceder.
El inicio, con muletazos de tanteo a media altura, fueron templados, tratando de fijar al toro pero sobre todo para medir su fuerza. La primera tanda por el derecho no fue nada sencilla, pues el burel se acostaba levemente por ese lado. Fue entonces cuando la claridad de cabeza, la paciencia y el oficio de Silveti lo sacaron a flote.
La colocación, la distancia y los tiempos de reposo, que Silveti le dio al de las Huertas, fueron fundamentales para arrancarle muletazos de gran manufactura por pitón derecho, corriendo la mano con pulso y firmeza. Al probar al natural, el viento incómodo al diestro guanajuatense, que, dándose su tiempo, logró muletazos de mano muy baja y largo trazo, todo estaba pintado para cortar las primeras orejas de la tarde, pero nuevamente sus fallas con la estoque le arrebataron toda posibilidad de triunfo y tras escuchar un aviso, se retiró entre aplausos.
Con el cuarto de la tarde, segundo de su lote, Silveti fue breve con el percal, para luego quitar por gaoneras ceñidas, marcadas por la quietud y verticalidad.
El brindis de su actuación, lo hizo al presidente de la federación mexicana de fútbol Mikel Arreola, que en todo momento, estuvo pendiente del desempeño del torero de Irapuato.
Su labor, dio inicio en los medios con una tanda por derecha, enredándose al toro por la cintura que le fue muy aplaudida, de manera inesperada, el toro cambió de lidia, saliendo del engaño con la cara arriba y buscando huir hacia las tablas. Con toda serenidad, Silveti se fue a meter a los terrenos en el que el toro de las Huertas se sintió cómodo y ahí, le arrancó muletazos largos y templados por el lado izquierdo.
Pese a los intentos de rehuir del engaño de Diego, éste le tapó la salida para evitar su escapada. Las tandas por ambos pitones, fueron verticales, con quietud en las zapatillas y abrochadas con adornos y muletazos de buen gusto.
Consumada la obra, Silveti no dejó pasar la oportunidad, para rematar con el sello de la casa, Bernadinas ceñidas con esa quietud que espanta, para luego matar recibiendo de manera soberbia y así cortar dos orejas de manera inobjetable.
El joven español, Marco Pérez, continúa ganando adeptos ante la afición de México. Si ya, en otras plazas se había ganado la admiración del público, en “Cinco Villas” no sería excepción.
En su primero, fue breve con el percal y con la muleta, derrochó voluntad prácticamente por todo el ruedo, pues su enemigo salía suelto de cada muletazo. Al paso de los minutos Marco Pérez logró encontrarle la distancia al toro de las Huertas, para extraerle algunos muletazos en redondo por el lado derecho, dadas las condiciones del astado, su faena fue deshilvanada y con poca ligazón, su entrega y voluntad incuestionable, como incuestionable es reconocer que esta hecho un cañón con la espada, pues al primer viaje cobró un estoconazo que le valió una oreja.
Con su segundo. En el que su picador Alfredo Ruiz “El Miura” fue muy aplaudido por su puyazo, Pérez y Aloi rivalizaron en quites, Aloi por gaoneras y Pérez por chicuelinas con tafalleras, animando fuertemente a los tendidos.
Ya con la muleta, Marco Pérez se mantuvo por el mismo tenor, una faena llena de entrega y valor sereno, pisando los terrenos de su enemigo para extraerle muletazos de mano muy baja y mucha cadencia. Con esa energía propia de la juventud, Pérez estuvo tesonero y afanoso para agradar y convencer a un público que abarrotó el tendido numerado, muletazos por ambos pitones le fueron muy aplaudidos y su labor reconocida hasta el último momento. Para no perder la costumbre, Marco Pérez cobró otra buena estocada que le valió una oreja, la segunda para él, en esta tarde.
Finalmente, el más joven del cartel Bruno Aloi, poca suerte tuvo con su primero, un toro con poco fondo que apenas le dejó ver algunos detalles de calidad. Pese a la pobre colaboración de su enemigo, Aloi estuvo esforzado, acortando las distancias a tal grado, de ser volteado de fea manera, por fortuna sin consecuencias. Sin mirarse la ropa volvió a la cara del toro para pegarle algunos muletazos y tras fallar con la espada, saludo en el tercio.
Con el que cerró plaza, Bruno Aloi, dejó constancia del por qué es uno de los toreros llamados a alcanzar niveles de importancia, su valor sereno, finas maneras, ideas claras y siempre concentrado en lo que desarrolla dentro del ruedo, lo llevaron a estructurar una faena emotiva de buen trazo y temple por ambos pitones, sus remates oportunos y de buen gusto, hacían suponer que se montaría al carruaje de los triunfadores, lamentablemente falló a la hora de oficiar con la espada y todo quedó en una vuelta al ruedo.
Al final, el público se retiró satisfecho y complacido por lo sucedido en este festejo.