Guadalajara, Jalisco.- El consentido y máximo triunfador de El Nuevo Progreso, Diego San Román, protagonizó una velada memorable en el ruedo del coso tapatío, en un encuentro organizado para el convivio entre torero y afición.
Muy rápido se encargó Diego de subrayar lo que siente cuando le preguntan si la de Guadalajara, “es su plaza”; “No es mi plaza, es mi gente” apuntó claramente para generar la primera ovación de la noche.
Luego, el espada queretano se sinceró al límite, abrió sus sentimientos y compartió alegrías, sueños y tristezas con todos los asistentes.
La charla prevista como un acercamiento del público con San Román, fue más allá, Diego recibió gestos de admiración que reflejan el lugar que tiene ganado en la Perla de Occidente.
Junto a él, estuvo el becerrista Alejandro Avelar que le entregó un reconocimiento de la Academia Taurina local, un admirador que se tatuó su imagen en un brazo tras una de sus faenas triunfales y una aficionada que leyó emocionada las líneas que le inspiraron al verlo torear, un cúmulo de emociones que también conmovieron a San Román.
El matador en retiro y padre de Diego , Óscar San Román; también fue invitado a subir al escenario donde compartió momentos poco conocidos de la adolescencia de su hijo, “por ahora mi única preocupación, es que sea feliz con lo que hace”, concluyó.
Otra emoción que no se guardó Diego, surgió cuando reveló uno de sus objetivos, “quiero ver llena esta plaza otra vez”; de inmediato apareció la sugerencia de una encerrona en el coso tapatío, lo que San Román aterrizó con seriedad: “ falta mucho trabajo, muchas ilusiones, faltan más cosas para un día agotar el boletaje, pero ahora solo espero dar más alegrías”, concluyó.