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Marco Pérez a hombros en la primera de la Feria del Sol

Víctor Ramírez Vitico - Colaboración Especial - 14/02/26

Marco Pérez continúa su idilio con Mérida pero ahora como matador de toros al salir a hombros en la primera de feria tras indultar a su primer toro en un festejo en el que César Vanegas y Tomás Rufo pasearon sendas orejas de un encierro desigual de la casa Molina Colmenares.

 

César Vanegas se reencontró con la afición merideña tras ocho años de ausencia, cortando un trofeo al primer toro de la tarde al que saludó con un farol de rodillas y lances a pies juntos, estando voluntarioso con las banderillas. Pero sería con la muleta con la que el veterano espada tachirense demostró su oficio, en una faena que abrió de forma vibrante de rodillas en los medios, para torear con temple a un toro noble pero con las fuerzas muy justas. Sin exquisiteces estéticas pero con entrega, Vanegas consiguió buenos muletazos con ambas manos. 

 

Un espadazo caído fue el epílogo de su labor. Al cuarto le lanceó a la verónica sin acople, pasó con más voluntad que acierto en banderillas y con la muleta se expresó mejor Vanegas en largo trasteo, con oficio y buenas maneras sobre todo con la derecha, con la zurda bajó la intensidad y un pinchazo terminó de enfriar al público. Buena tarde en conjunto la de Vanegas.

 

En destellos muy caros Tomás Rufo demostró su gran concepto del toreo dejando a la afición con ganas de volver a verle. Con el toro de su debut en Venezuela, Rufo supongo jugar con tiempos y alturas, ya que el toro que tenía buena condición estaba muy mermado de fuerza, rodando varias veces por la arena. Pero ello no desanimó a Tomás que se propuso buscarle las vueltas. Ya en el saludo a la verónica, Rufo destacó por su suavidad y en el tercio final toreó con ritmo y clase. Ajustando las velocidades y los tiempos del toro, el diestro lo fue afianzando en un ejercicio de temple para que el noble toro no sólo siguiera el engaño sino que no se fuera al suelo. 

 

Lo logró Tomás que consiguió muletazos largos y de buen trazo con ambas manos, cerrando con unas luquecinas más quieto que un poste. Breve con la espada cortó su primera oreja en Venezuela. Con el segundo de su lote, un toro áspero con constantes cambios de ritmo que siempre pegó tornillazos, Rufo estuvo firme y dispuesto en una labor de gran mérito para profesionales y aficionados pero no para el público. Estuvo muy por encima de las condiciones del astado, un pinchazo y estocada entregándose para salir con un golpe en una pierna bastaron para una muy leve petición de oreja. Con el sobrero de regalo no tuvo la más mínima opción por más que lo intentó. Deja la puerta abierta para futuras ocasiones.

 

Marco Pérez fue el protagonista de la película con una faena de buenas maneras a "Despechado" al que indultó. Lo recibió con buenos lances a pies juntos, una suerte que tiene muy hecha el joven Marco que muleta en mano toreó con ceñimiento, temple y trazo largo. Hubo pases realmente buenos, alguno muy embraguetado que le dio dimensión y contenido al trasteo. 

 

El toro fue a más gracias a la ayuda de Marco. Y cómo le ayudó? Toreando bien, enganchando por delante las embestidas y llevándolo siempre muy largo por abajo. Aunque al principio el presidente se negó al indulto, la presión del público y del propio diestro hicieron el resto. Lo del sexto fue otra cosa, ya se salida el toro fue "cantando" sus dificultades a las que Marco con un más que estimable oficio fue dando respuesta. 

 

Entregado y dispuesto, el salmantino hizo una faena intermitente por las condiciones de "Cupido" que no se quiso enamorar de la muleta del joven espada que le buscó las vueltas con paciencia de relojero pero sin encontrar el entente necesario para subir la diapasón del trasteo. De haber caído el toro antes quizás hubiese cortado una oreja.