Las filas de los subalternos perdieron a un torero de plata con Juan Ramón Saldaña Acosta quién falleció este 2 de febrero en la Ciudad de México a consecuencia de un abrasivo cáncer de colón que los puso contra la pared y que lo retiró prematuramente de la Fiesta Brava.
Los últimos dos años Juan Ramón o el Dartagnan de la familia Acosta es decir: Alfredo, Paquiro y Rodolfo (fallecido hace 5 años) se integró a las fila de los subalternos destacando por sus capacidades técnicas..
Juan Ramón militó con muchos toreros en sus filas y destacó a lado de Joselito Adame y Diego Silveti entre otros y era solicitado para ayudar a lidiar los toros de rejones con Rodrígo Santos, Gerardo Trueba, Enrique Fraga, Monica Serrano entre otros.
Retirado por la enfermedad en medio de la intimidad, Juan Ramón a la medida de sus capacidades se integró para apoyar a su hijo, Luis Miguel Saldaña quien se enamoró de la fiesta como su padre y abrazó la fiesta para convertirse en un aspirante a banderillero en un momento complejo de la fiesta de los toros.
“Me inspira y motiva porque al igual que a mí, mis tíos me impulsaron” decía aquel mes de mayo del 2025 donde su hijo salió al ruedo a colocar los palitroques.
Saldaña fue Secretario de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros en donde buscó poner orden a pesar de que tener problemas con los socios quienes estaban a favor y en contra.
Ciertamente fue una empresa difícil pero pudo unir al gremio y buscar el interés sindical.
Hace una semana, Juan Ramón esperaba ser operado en el Centro Médico pero su estado de salud ya era precario: “Estoy desesperado, no puedo comer, todo me cae mal y no me operan”, dijo vía telefónica.
Tras la cirugía el doctor encontró el mal extendido. Ya no había que hacer.
Juan Ramón nació el 4 de mayo de 1973 en la ciudad de México.
Fue en la ciudad de Teziutlán, Puebla donde se examinó en una tarde donde actuaron: Miguel Espinosa Armillita, Zotoluco y Jerónimo con toros de Javier Garfias.
Descanse en Paz y a su familia llegue un halo de resignación y consuelo por esta pérdida irreparable.