León, Guanajuato.- Seis novillos con el hierro de Xalmonto, ganadería originaria de Lagos de Moreno, Jalisco. Los actuantes fueron Carlos Enrique Carmona, Eduardo Sebastián, Alan García, Vladimir Díaz, “El Bicharraco” y Franco Serratos.
El encierro en general fue carente de fuerza, sin embargo, regalaron embestidas con calidad, transmisión, pero sobre todo permitieron dejarse ver a los incipientes toreros.
Carmona fue el primero en apostarlo todo al irse a la puerta de toriles, de espaldas y de rodillas; dejando como los mejores instantes de su faena los vividos con el percal. Le valió para dar una vuelta al ruedo.
Posteriormente Eduardo Sebastián no se quedaría atrás, también se fue a la puerta de toriles, literalmente al ras de las tablas con la firme intención de pelear las palmas. Consiguió vincular su faena con la afición que ocupó el tendido, desafortunadamente pinchó y todo quedó en una vuelta al ruedo.
El siguiente fue Alan García, nuevamente se vió un saludo a porta gayola, luego realizó un quite combinando Chicuelinas con Tafalleras. Con la muleta poco pudo hacer, pronto se paró el de Xalmonto y tras fallar con la Toledana, se fue entre palmas.
El cuarto de la tarde de nombre “Mezcalero” con 411 kg correspondió a Vladimir Díaz, el de Morelia le toreó a la Verónica con buen gusto, así como para colocarle en la suerte de varas. Él mismo cubrió el segundo tercio, haciendo semejanza en ciertos detalles a un video muy circulado en redes del maestro Esplá en Las Ventas.
Después dió comienzo por alto a su labor con el paño rojo en posturas muy toreras, así también lo hizo al ejecutar derechazos que fue por donde mejor se empleó el de Xalmonto, aunque este le obligó a regatear las embestidas y aguantar varios parones.
Mató en el primer viaje, llevándose un achuchón, afortunadamente sin consecuencias. La estocada fue de efectos inmediatos, lo cual, sumado a todo lo anterior le valió el corte de la única oreja del festejo.
Vino el turno de “El Bicharraco”, con mucha decisión le plantó cara al quinto, sostuvo momentos de valía en el toreo por el pitón derecho y terminó dando una vuelta al ruedo.
Cerró plaza Franco Serratos, llevando su labor de menos a más, fue notorio como se entendió mejor con el cárdeno en la recta final, trazando naturales, entendiendo lo que fue indispensable, torear de uno en uno y caer adelante. Dió una vuelta al ruedo.
A final de cuentas en la plaza se respiró un aire nuevo, se vieron 6 posibles futuros matadores de toros, cada uno en un concepto distinto pero todos con la entrega como bandera.