Emiliano Osornio cortó una oreja en la cuarta novillada del serial 2023 de otoño en Arroyo, para ser el triunfador de la tarde en donde se lidiaron ejemplares de Los Cues bien presentados, acusando debilidad, y juego disparejo.
“Escrito” correspondió a Juan Querencia para abrir el festejo. El ejemplar fue un tanto violento y desordenado de embestida a pesar de casi desmontar al picador. El torero queretano tuvo pasajes importantes que han gustado al público quién gritó olé. Culminó su labor con estocada ligeramente caída que causó efecto pronto y pese a que hubo petición de oreja, queda en una ovacionada vuelta al rueda.
“Guerrero” fue para Alejandro Moreno, vecino del estado de Querétaro. Si bien se le ciñó el burel, este fue pegajoso. Recibe un doble puyazo. Moreno anduvo un tanto incierto con la capa y tras pegar una serie por chicuelinas, el astado le pegó dio un achuchón sin consecuencias.
El novillero nunca se vio confiado ante el astado quien por segunda ocasión le pegó otro achuchón, y el reservón ejemplar no fue sencillo para torear quien hasta en tres ocasiones lo pesco. Dejó media ración y estuvo pesado con el acero.
César Pacheco, dejó ir el triunfo tras una faena planteada y solvente ante el tercero de la tarde llamado “Montana” al cual fue metiendo al canasto. El zacatecano de esta manera dejó ver su ofició para bregar con la capa y llevar cocido en la muleta a su ejemplar.
Destacó con un quite por delantales que le valieron las palmas. Claudio Montiel y Luis Castañeda “El niño del Bar” saludaron en el tercio por sus pares de banderillas.
La faena no fue sencilla ya que tuvo que enterar al novillo y al estar en la distancia le fue dando uno a uno, pulsando bien con ambas manos. Falló con el acero y perdió al menos un premio y dio una vuelta al ruedo.
Emiliano Osornio encajó la figura y toreo sentado en los riñones y dio dimensión a su toreo.
Sin prisas fue armando y descubriendo cada trazo y tanda metiendo al público a la faena, lo mismo que “Leyenda” al cual le cuido para no agobiarlo.
Si bien fue débil el astado, el torero fue fuerte y entendió cada trazó sobre todo destacando por naturales y por derecho medios pases que dieron dimensión. Dejó una ración entera de acero tras la estocada que le significó cortar la oreja.