Guadalajara, Jalisco.- Desde que arribó al coso se le veía en el rostro la convicción por entregarse en el ruedo sin escatimar nada, Bruno Aloi cayó de pie ante la afición de El Nuevo Progreso de Guadalajara y cortó una oreja al cerraplaza, con escandalosa petición de una segunda, que el biombo ignoró.
El novillero capitalino regaló dos faenas con pulcritud, largueza y mucha solera, en su primero el estoque lo alejó de cualquier trofeo tras una lidia que emocionó al tendido, “Pariente” de Santo Toribio siguió con codicia cada toque de Bruno que apenas si permitía que los pitones tocaran su muleta.
En su segundo agregó notoria dosis de valor que le costó dos empellones, no sin antes desmayar los brazos y lucirse con el capote, para llevar a “Amigo” al centro del ruedo dibujó por lo menos tres trincherazos y todas las miradas ya no se despegaron de lo que hacía en el ruedo.
Bruno Aloi cuajó una de las mejores faenas que se han visto en este serial de novilladas, se entregó en la estocada y fue cogido con dramatismo de la axila izquierda, se levantó para firmar su labor y como marco el público enardecido exigió al biombo un justo reconocimiento, pero una vez más el juez peco de insensible y negó el segundo apéndice. Nueva y monumental bronca para la autoridad.
Por su parte Rubén Núñez no tuvo fortuna con su lote, en su primero logro muletazos de mucho mérito ante un novillo con poca claridad, ovación al tercio, su segundo le regateó cada embestida y además perdía las manos con frecuencia, tuvo la mala suerte de un espadazo abajo y terminó su labor visiblemente molesto, silencio.
Tarik Othon se topó con un lote difícil que no le permitió lucimiento alguno, más allá, con el abreplaza, su caballo “Enzo” sufrió una cornada que le quitó la vida al ser atendido en el patio de cuadrillas, factor que mantuvo confundido al joven rejoneador. Vuelta al ruedo en su primero.