Hoy me dejas muy triste y, a la vez, feliz por tu decisión…
Nadie mejor que tu mujer, tú y un poquito yo sabemos de tu camino y trayectoria.
Llegó el descanso del guerrero, tu descanso merecido y ganado. Sólo puedo darte las gracias por enseñarme tanto de la vida y del toreo, gracias por todo lo que me enseñas, por amar al toro de la forma que lo haces, mirar al toro como pocos… y sobretodo sacar la mejor de tus sonrisas a mi familia y a mi en los momentos más difíciles.
Tú has sido capaz de superar dificultades como sólo algunos privilegiados lo hacen.
Me siento orgulloso de ti. Gracias por todo.
Te quiere, tu compadre.