Lo conocí en la década a finales de los 80´s como un forcado comprometido en aquel grupo que encabezaba Rene Fuentes. Siempre estuvo a la vera del cabo de cara y llegó a pegar al toro.
Aquel grupo que entre otros contaba con los hermanos Pedro y Pablo Ortíz, Emilio Vaca, Mario Brilla por citar algunos le dio la vuelta a México.
Bruno Vogt Iturbe se divirtió y mostró el gusto de acercarse al toro de otra forma que no fuera toreando.
Al paso de los años se retiró y en Hidalgo se metió y siguió sembrando afición entre la comunidad del estado de Hidalgo que rápido creció y nacioneron los Forcados Amadores de Hidalgo y el grupo de mujeres quienes adoptó Bruno y las hizo sentir el gusto por la embestida por bovino bravo.
Vogt ya siendo padre le fomenta el gusto a su hijo, el mismo gusto que duró varios años, hasta que un cáncer lo afectó y perdió la batalla.
Desde ese momento Vogt Iturbe no pudo asimilar la dolorosa pérdida. Este 7 de julio, justo en el día de San Fermín Bruno Vogt, partió a lado de su hijo.