Con dos orejas cortadas, que pudo ser mayor la cosecha, Leo Valadez ratificó el paso triunfador con el que regresó de Europa, en el mismo festejo en El Nuevo Progreso, Alejandro Talavante y Diego Silveti cortaron un apéndice en toros de regalo.
Leo encendió el coso tapatío desde el primero de su lote, “Encino” de La Estancia, cubrió los tres tercios sin bajar la intensidad, es variado con el capote, señorial con las banderillas y artista con la muleta.
Valadez esta convertido en uno de los espadas más completos de la baraja nacional y Guadalajara lo encumbró un poco más, despachó al burel con soberbia estocada que en automático dibujó de blanco los tendidos, el juez mostró los dos pañuelos.
En su segundo la historia fue muy similar, Valadez se planta y hace pasar los toros con largueza y calidad, no hubo la misma fortuna con el acero y se le escapó de las manos un mayor número de trofeos, la afición lo sacó al tercio para ratificarlo como uno de los preferidos de esta plaza.
Por su lado Talavante se había topado con ejemplares sin condiciones para algo importante, quizá contagiado o apretado por lo que había provocado Valadez en los tendidos, regaló el primer reserva de Teófilo Gómez al que le cortó una oreja, tras vistosa labor y hábil espadazo.
Diego Silveti no quizó quedarse atrás y anunció, fuera de tiempo, un regalo más. En su lote sacó agua de dos piedras, en su segundo pudo cortar una oreja pero al astado tardó en doblar y el ánimo se enfrió.
Con el de regalo de Bernaldo de Quirós jugó todo lo que traía, regaló una faena de principio a fin con alto nivel de valor que le costó dos empellones pero se impuso a un toro que fue perdiendo gas pese a que prácticamente no tuvo castigo en la vara y le regateaba las embestidas en un palmo de terreno, por fin pudo despacharlo recibiendo para no salir con las manos vacías.