He querido escribir esta carta con todo mi amor y agradecimiento a toda la aficioÌn Taurina, a las personas que me apoyaron a vivir este sueño. Con mucho cariño a los escritores y medios de comunicacioÌn que siempre creyeron en miÌ y dedicaron tinta y tiempo a las tardes de toros que viviÌ desde aquella aventura, que emprendiÌ ya hace 29 años, y que puse fin el pasado domingo.
En el principio cuando me enamoré de estaÌ, que por su historia siempre seraÌ la maÌs bella de las fiestas. Me sentiÌ inspirado por la grandeza, el respeto y la personalidad de grandes toreros de talla mundial como el “Gran Cesar”, cuando yo apenas cumpliÌa 9 años, se rodaba en television la vida del Maestro RincoÌn y me identifique. PenseÌ que yo siendo hueÌrfano de madre y con un hermano loco por la fiesta podriÌa encaminarme al sueño que antepondriÌa en mi vida.
Les confieso, nunca fue faÌcil, cada vez que intentaba algo pareciÌa rebotar en una dura valla de acero; Vaya, como doliÌa el rechazo, la ignorancia, y el desdeÌn de muchos empresarios y ganaderos, que por ser moreno bajo de estatura, no tan agraciado y lo peor de todo, sin dinero, convertiriÌan mi fugaz paso por la fiesta brava, en un calvario.
Me rió porque nada de esto impidioÌ que atraves del tiempo se consiguieran eÌxitos que cambiariÌan la actitud de muchos que nunca habiÌan creiÌdo en miÌ, fui capaz de reinventarme, y dejar los malos haÌbitos que padeciÌa, para demostrarme que podiÌa vivir en Torero, sin miedo, ni vergüenza de miÌ mismo y lo logré, aprendiÌ a sacrificarme y hacer a un lado todo lo que me obstaculizaba.
Enamore a muchos e hice soñar a otros, inspiré a tantos, aquiÌ y allá por mi desbordada pasioÌn. Me quedoÌ con el cariño y el amor y las bendiciones de la gente y de todos los que me vieron, ayudaron y hablaron bien, y mal de miÌ. Esto me deja en paz y tranquilo y con esto me quedo, lo guardaré en lo maÌs profundo de mi alma.
TratareÌ de olvidar por salud mental, esa deslealtad de quienes creen que el eÌxito de algunos que pudieron tocar el cielo y les hiciera sombra, de los que se creen dueños de la fiesta y maÌs bien son el caÌncer de ella.
Los abusos, las mentiras y la vanidad de muchos que se creen
necesarios. Desecho el egoísmo de quienes sin darse cuenta han dividido y agotado, el tesoro que nos heredaron nuestros ancestros taurinos.
No me voy por falta de valor o vocacioÌn, maÌs bien por mi realismo, y porque seÌ que las probabilidades de eÌxito constante no estaÌn en la suerte ni en el destino, maÌs bien en el capricho de los perfeccionistas del toreo moderno, de los que amputaron el sentimiento y la verdad, de quienes se juegan la vida alegremente, en esto no se equivocoÌ el viejo, siempre lo dijo fuerte y quedito, y ahora le doy razoÌn.
La Fiesta Brava mexicana es una fiesta mediocre comandada por pendejos, por eso les hacen el teleÌfono a quienes les siguen conquistando.
Le deseo mucha suerte al futuro de la fiesta a los pocos chavales soñadores de grandeza y gloria que estaÌn en peligro de extincioÌn, a los que les apasiona esta hermosa vocacioÌn, sálganle al toro con amor y Fe.. que todo lo que he vivido realmente valioÌ la pena, aprendiÌ muchiÌsimo y si Dios me concediera otra vida seguro estoy de que lo volveriÌa a vivir.
Que Dios reparta suerte, AdioÌs
Atte. Manuel Rocha Carmona el Rifao.. Matador de toros