Zacamulpa, Hidalgo. - Un éxito de taquilla resultó el mano a mano entre Francisco Martinez y Sebastian Ibelles en la Plaza de Toros ejidal de Zacamulpa que celebra a San José patrono de esta localidad en Hidalgo.
Se lidiaron toros de La Antigua, bien presentados y justos de fuerza. Destacó el cuarto por su juego. Lamentablemente los espadas no trajeron el filó y fallaron.
Tremendo lío armó un perro que se saltó al ruedo para pelearle al tercero de la tarde en lo que fue una franca pelea entre en canino y el cornúpeta, afectando la labor del sanmiguelense Francisco Martinez que al igual que Ibelles salieron con la espuerta vacía.
Extraordinario ha sido el ambiente al llenar los tendidos para ver una tarde de toros bien presentados y pinceladas de los toreros.
Con el cierranpoaza Ibelles encuentró al más potable con movilidad, que le permitió alcanzar momentos importantes en faena aislada, pero con muletazos de muchos kilates.
El toro humilló y Sebastian le dio la lidia y pauta en cada tanda para hacerlo romper.
Torear en redondo supuso un desahogo en el toro quien al final llegó a la conclusión de la faena. Lamentablemente pinchó para recibir fuerte ovación.
Con su primer ejemplar, segundo de la lidia “Don Luis” hace una bien planteada labor. El toro se vino a menos y uno a uno fue estructurando una faena a un ejemplar que dejó ver el sitio del mexiquense.
Llegó un momento que el toro dejó de empujar. Pinchó y descabelló. Silencio tras aviso.
Ha sido una pena la tarde vivida por Francisco Martínez quien no tuvo la materia.
Con su primero de la tarde “Don Raúl”, fue Justo de fuerza. Provocó un tumbo a Jorge Morales y después su desempeño fue pobre ya que perdió movilidad.
Frank fue entrega pero sin empuje no hubo más que detalles.Tocó hueso. Silencio al torero tras aviso.
El tercero de la lidia llamado “Toral” fue tardo para embestir y súmele que un perro saltó al redondel para literalmente pelearle al toro. Si bien fue la lucha entre Sansón y Goliat, terminó por superioridad, fue retirado el perro y regresó nuevamente como su raza para recibir otra felpa.
Desafortunadamente terminó por desordenar a el burel que solo terminó dando medías embestidas al torero quien cumplió con decoro en una tarde desafortunada. Falló con la espada y se retiró en silencio tras el descabello.