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​Sale a hombros Angelino de Arriaga y Gerardo Rivera en Tlaxcala

Edgar Mendoza - Juan Angel Sainos - 4/12/2021

Tarde de triunfo para Angelino de Arriaga y Ricardo Rivera, salieron a hombros al cortar las orejas a los ejemplares de Magdalena González, mientras que Luis Ignacio Escobedo se fue con las manos vacías por su fallas con el acero, en La plaza Jorge Ranchero Aguilar que registró un tercio de entrada en ambiente agradable.

 

Fue una tarde interesante en donde hubo toros con mayor o menor bravura, pero en general dejando torear, destacaron los lidiados en primero, tercero y cuarto.

 

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Gerardo Rivera, cortó las dos primera orejas de la tarde, a “Hornerito”el cual desde que salió tuvo la codicia y movilidad, que puso a prueba al torero de Apizaco, quien aguantó los embates del astado que por momentos fue desordenado y el mérito del torero fue darle ritmo a las embestidas, logrando como binomio momentos interesantes. Culminó su faena de estocada entera que le valió las dos orejas.

 

Con su segundo, es decir el cierra plaza, cortó una oreja pero tuvo que consentir al ejemplar que tomaba dos muletazos y después se desentendía. De esta forma en las líneas del tercio, tras sobarlo le hizo romper y logró aislados trazos que llegaron al tendido.

 

Su estocada tuvo el defecto de quedar delantera y caída y el juez eternizó la decisión de entregar el trofeo, mismo que Rivera guardó ya que el público increpó.


 

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“Soberbió” fue el cuarto de la tarde y Angelino de Arriaga hizo una faena a un toro que le exigió estar en la distancia. Bajo este precepto se quedó en la línea y logró trazos largos y de calidad 

para Angelino de Arriaga pudiera estructurar una interesante faena.

 

Fue hasta el final que toro rompió y De Arriaga se entregó señalando gran ración de acero que le valió las dos peludas.

 

En su primero la faena fue de menos a mas en una faena pensada y sacando muletazos a un ejemplar que protestaba pero al embestir iba con calidad. Aguantó y ligó. Pinchó y terminó de descabello para palmas.

 

El zacatecano Luis Ignacio Escobedo, no trajo consigo la suerte. Con su primero no se confió del toro y tuvo altibajos. Sin embargo cuando lo templó regaló trazos buenos. Lamentablemente se eternizo con la espada y se fue en silencio.

 

Esperando algo mejor esperó al segundo del lote que tomó aislados muletazos y terminó rajado, dos avisos y silenciada su labor para el zacatecano.