San Juan del Río.- Arrancó el serial novilleril en el Cortijo Campo Bravo en San a Juan del Río, Querétaro con un triunfo de Juan Pedro Llaguno quien cortó dos orejas al burel más destacado de los ejemplares de la ganadería de Espíritu Santo, mientras que Tarik Othon, se despachó un apéndice, mientras que José María Mendoza y Emiliano Ortega, se fueron en silencio, ante la falta de buen colaborador.
Ha sido una gran entrada la que se registró en el Cortijo Campo Bravo y en donde el público presenció un festejo ya esperado ante las limitaciones que la pandemia nos ha obligado a vivir.
Juan Pedro Llaguno, tuvo la suerte de torear en su tierra, ante su público y ante un ejemplar que le permitió mostrar de que está hecho. A una semana de presentarse en la Plaza Mexico, el torero muestra la madurez, siempre con la disposición a hacer cosas visualmente atractivas al público, y el sigue siendo el mismo torbellino..
Armónicos lances a la Verónica, acompasando con la cintura el movimiento y con finas muñecas logra rematar. Logrando el olé de un público expectante que le esperaba.
Inicia su labor arrodillado, ante un ejemplar que empuja, lo que implica que el torero esté bien colocado. La respuesta del público es clara y así desarrolla una faena alegre llena de emociones.
Destacar que puso banderillas emulando a Uriel Moreno “El Zapata” con su par de Calafia y al relance.
La faena alcanza momentos y corona su labor con una estocada certera para cortar dos orejas.
Tarik Othón es un joven rejoneador con una buena jaca y ejecuciones precisas sobre sus cabalgaduras. Su buena rienda deja ver el mando que tiene sobre sus caballos que tienen gran expresión delante de la cara del toro. Descabella al primer intento. Oreja a su labor.
José Maria Mendoza topó con un novillo que tomó pocos muletazos para después rajarse y desentenderse de la faena. Destacan los naturales en donde el burel es codicioso -en los primeros trazos, y al sentirse superado cambio toda la lidia. Ya por derecho el burel huyo. Deja una estocada entera y descabella. Silencio.
Emiliano Ortega que se presentó en Mexico como novillero tras estar en España, se topa con otro ejemplar deslucido al que de uno en uno le fue sacando muletazos. Sin prisas estructura una fría faena y se retira en silencio.