Orgulloso por hacer el paseíllo este domingo en El Nuevo Progreso de Guadalajara, Arturo Macías se confiesa ansioso por dejar atrás todo lo que implicó la pausa forzada por la pandemia.
“Fue muy duro, fueron dos años de mucha dureza…el torear se convierte en una necesidad espiritual y el dejar de hacerlo fue muy difícil, presentarme ahora en Guadalajara me siento muy afortunado”,
comentó Macías.
Recién cumplió sus primeras quinientas corridas toreadas, Arturo Macías vive un momento especial, “yo no aspiraba hacerme rico del toro, solo quera vivir dignamente alrededor de él, pero mi sorpresa ha sido mucho más grande de lo que ya pensaba al inicio de mi carrera”
El espada de Aguascalientes ha renovado su ilusión por el toreo: “lo único que quiero es sentir y hacer sentir, torear en cámara lenta y que pase lo que Dios quiera”.
Macías dejó atrás el dolor físico y moral que significó la cornada que recibió en Madrid hace dos años y que lo tuvo a minutos de tomar la decisión de retirarse del toreo, “tenía lista la carta para anunciarlo”,
comentó.
Tras 16 años de alternativa, con quinientas corridas toreadas Arturo se viste de luces con la misma ilusión que la primera vez, “aunque ahora más maduro, con más cuajo, la raza que siento sigue intacta….pero y me equivoco menos” concluye.