Espero mi carrera cambie: Luis Conrado
El torero se recupera de varias lesiones, tiene para dos meses
Han sido días difíciles para Luis Conrado. La adrenalina después de un aparatoso percance ante un toro de Vistahermosa en Texcoco, más un buen cocktail de medicamentos lo tuvo sedado por algunas horas. Sin embargo al volver su cuerpo a la realidad vino el recuento de los daños: fracturado el esternón, una luxación en un costilla y fisurada otra, así como una cornada cerrada en el muslo.
“Estoy dolorido, casi sin poderme mover, pero con la ilusión y orgullo de haber terminado la faena, y haber convencido a los taurinos que mis deseos es ser torero, desde que era novillero”.
Por más absurdo o bizarro que pudiera escucharse, una cornada es un trofeo para el torero y ese es su orgullo, al ser las huellas de la batalla como un reconocimiento a su labor en el ruedo.
“Los toreros no buscamos que nos peguen los toros, siempre buscamos crear arte, y buscar cosas que puedan emocionar a la gente. No solamente los toreros queremos que nos peguen los toros”. Expresa esté espada mexicano, dispuesto a llegar a toda costa.
Conrado es fiel al concepto de ser torero guerrero, y es un torero que sabe torear y sentir, pero el fin de semana, no se vió por lo que mostró cojones y raza.
“Me preparé mucho para esta fecha y me hubiera gustado que me vieran torear. Pero a veces el gusto por complacer al público y a nuestro propio sentido, nos hace, hacer cosas como las que hice, y sí el toro pasa otra cosa, hubiese sido pero al pegarme sentí que el pecho me lo partió”.
Luis Conrado fue a consulta médica urgente con el doctor Jorge Uribe, y se quedó internado unas horas, para salir por la mañana del miércoles.
Convencido que la Fiesta Brava es de supervivencia y se mantiene el más fuerte y hábil, en ese análisis Conrado, sabe dónde está y quiere ser querido por la afición, por lo cual nunca se ha sentido desplazado.
“Nunca me he sentido desplazado o desechado. Mi carrera la he llevado con dignidad y espero que todo esto cambie”. Afirma el torero que estará al menos dos meses fuera de actividad.