Responsive image

Juan Pablo Sánchez y Luis David a hombros, Silveti una oreja

Boletín de Prensa - Manolo Briones - 3/9/2021

Los jovenes matadores Juan Pablo Sánchez y Luis David Adame salieron a hombros, mientras que Diego Silveti, cortó una oreja ante un toro de Guanamé y cinco de Santa fe de Campo.

 

Entrada total del aforo permitido; lo que en otros tiempos sería un lleno completo. Buen ambiente, de una afición que quiere ver corridas y que ha salido feliz después de una noche inolvidable de Toros.

 

Un calor bochornoso, no propio de esta localidad, dio marco para ver lidiar un toro de Guanamé; un “Pavo” con picante que tuvo pocos pases buenos. y cinco de Santa Fe del Campo, todos con edad, kilos y trapío, con mucho empuje y motor. 

 

Fue sobresaliente el sexto, que tuvo petición de indulto, un toro de gran clase y que humillaba mucho, y que recibió los honores de la vuelta al ruedo. Dos más que sirvieron; 4o. y 5o. El resto cumplió.

 

CD. J. 1

 

Juan Pablo Sánchez,  le pudo a su primero que empezó bien y se puso duro al final. Silencio. 

 

Al Segundo, le hizo una faena muy emotiva a un toro que había que hacerse de él. Lo consiguió y le hizo de todo, con ambas manos, hasta matarlo de un estoconazo fulminante para cortarle las dos orejas.

 

Diego Silveti,  escuchó un aviso en su primero, que fue brusco. Con su segundo le hizo una faena completa de muy buen gusto con pases muy templados y de mano baja a un toro que metía bien la cabeza. 

 

CD. J. 4

 

Poco a poco fue creciendo el trasteo hasta terminarlo con unas Bernardinas cambiando al toro en terrenos muy comprometidos. Le metió tres cuartos de acero que desafortunadamente no hicieron doblar al toro. Un descabello certero cortando una oreja.

 

Luis David Adame, pudo cortar un apéndice de su primero, pero lo falló con la espada. 

 

CD. J. 2

 

En su Segundo ha tenido un triunfo contundente, con un cierra plaza de grandes condiciones. Le hizo un faenón de locura.

 

Desde las lopecinas con el quite, hasta ligarle, con la muleta pases interminables de mucha hondura.  Se sublimó con una serie de Poncinas que pusieron a la plaza boca abajo.

 

Al intentar una arrucina el toro lo prendió de muy fea manera, salvándose milagrosamente de ser herido del astifino toro. Se levantó para seguir toreando, peticiones de indulto que no quiso escuchar para citar recibiendo; dejando una estocada en todo lo alto que hizo rodar sin puntilla. Gritos de torero-torero que obligadamente le hicieron cortar las dos orejas y el rabo.