Para Carmelo Sánchez fue el retiro definitivo de los ruedos. Diez años atrás en Campeche un toro le lesionó un riñón y días después tras una serie de estudios encontraron la presencia de quistes en intestinos, riñones y pulmones.
A pesar de esto, su ilusión fue siempre retirarse en un ruedo. Y este fin de semana en el Cortijo de los Ibelles, lo hizo lidiando un ejemplar de Salvador Rojas con el cual volvió a sentir ese miedo con el que viven los toreros para salir al ruedo.
“Uff, tengo seis años esperando este momento”, expresó Carmelo Sánchez mientras se vestía. Adentro Lino Juarez, le hacía recordar las vivencias como toreros de la legua.​
“Compadre, te acuerdas de Yucatán.. -Si como no, que petardo pegamos.
-Nooo estaban servidos los toros pero le dimos oportunidad al aspirante.
Dentro del cuarto donde se cambiaron las ropas, entró Gerardo Santana “El Quetzal” , contemporáneo de carrera. “Carmelo le mejor de las suertes, disfrutalo y gozalo”.
Tanto Lino Juarez como Gerardo Santana “El Quetzal”, se vistieron de corto para asistirlo de ser necesario.
“Sabes.. disfrutó este miedo. Es algo que necesitaba para poner fin a una etapa de mi vida”, Carmelo su hijo, Juan Ramón Saldaña, Cristian Sánchez, ayudaron a vestir de luces al torero que años atrás fuera novillero y 30 años fue subalterno.
Ha sido el mismo rito como cada tarde que salió a las diversas plazas del país, para vestirse de luces y sentirse torero.
“Toda la vida he sido fiel a la Virgen de Guadalupe, mi emperatriz y reina de México”. En ese momento Carmelo Sánchez tomaba aire y trasudaba, sintiendo la responsabilidad de su despedida.
A lo lejos el pasodoble de la virgen de la macarena surcaba el espacio y le ponía la piel chinita a Carmelo. Sus escasos 25 invitados esperaban.
Cuando llegó el momento su familia, entre hermanos, sobrinos e hijos vivián con emoción el momento. El torero partió plaza y sus subalternos a sus ordenes.
“Ahora sí, les voy a dar órdenes y pegaré gritos”. Dijo mientras se quitaba el capote de paseo.
Dio la orden para que abrieran el toril y apareció un novillo en capa castaño en berrendo. El ejemplar comenzó a correr el redondel. Las cuadrillas intentaron hacerlo llegar a los burladeros para enterarlo.
Se desprendió del burladero y lo bregó. Le implementó tres chicuelinas con sabor y aroma.
En el tendido los invitados disfrutaban. Pero abajo el torero daba órdenes. Un puyazo de Rafael Bolaños “El Tinjo” para asentar el burel - “Compadre esto es por ti”, gritó.
Tomó la muleta para iniciar por bajo. Pero el burel dejó ver su aspereza y comenzó a colarse poniendo en apuros a Carmelo Sánchez quien era asistido por Adolfo Sánchez su hermano y sobrinos Cristian Sánchez y Miguel Ángel “El Güero” Dones.
En un momento por el lado derecho el astado de coló y le pegó una maroma. Sin embargo al incorporarse Carmelo sintió una descompensación al bajarle la presión.
Pasaron algunos minutos y fue más su raza la que lo sacó adelante para lidiarlo.
Sus hijos le cortaron la coleta para cerrar un capítulo taurino en su vida y Carmelo Sánchez quien de esta forma puso punto final a su trayectoria en los toros.