La sobrada falta de casta, un encierro fuera de tipo y el exceso de kilos en los toros de Fernando de la Mora, dieron al traste con el espectáculo en el arranque de temporada en la Monumental de Mérida, donde el queretano Octavio García "El Payo" se erigió triunfador tra cortar solitaria oreja.
La expectación de un cartel redondo en el papel, empezó a desvanecerse desde el momento mismo del paseillo al observarse en los tendidos apenas y poco más de media plaza copada para sorpresa de muchos.
Y así, se fueron sucediendo los despropósitos apenas y saltaban a la arena los de Fernando de la Mora. Desiguales en presentación, con exceso de carga sobre los lomos, si bien no fue una corrida descomunal, pero tampoco uno que saltará a salvar el honor de la prestigiada casa ganadera.
El triunfador decíamos, fue "El Payo", quien tuvo en su primero a un toro de escasa fuerza pero que se dejó - si cabe-. El toro tuvo buen pitón derecho, con el que hizo una faena medida, de enfermero cuidando embestidas hasta alcanzar destacados muletazos por derecha. Temple y gusto, cadencia y cintura rota en breves tandas con regusto que encontraron pronta conexión en las alturas. Una lastima el poco fuelle del morito. Remoloneó el juez para la oreja que finalmente concedió, de manera merecida.
Su segundo, anovillado de presencia, apenas y tuvo fuerzas para mantenerse en pie, por lo que rodó irremediablemente por la arena.
Enrique Ponce tuvo en su primero un toro de mal estilo. El manso rascó la arena durante toda la lidia, regateo embestidas y no pasaba completo, acusando sosería. Y entonces hubo de remar contra corriente. El valenciano anduvo esforzado y profesional, buscándole las vueltas, ante el reconocimiento popular. Simplemente no pudo ser.
Su segundo, el toro más grande de la corrida, un toro montado de pitones y descastado como el que más, poco se prestaba para hilvanar faena. El valenciano lo sobó con sobrada técnica para meterlo en vereda hasta alcanzar algunos esbozos que encontraron eco en los aletargados aficionados. Sudó el terno el valenciano intentando sacar agua del pozo, con escasos resultados.
El toricantano André Lagravere "El Galo", anduvo seguro y suficiente con el de su alternativa. Fue el toro más malo de la corrida, al vender caro hasta el último suspiro y con el que había que estar con firmeza. El toro que sabía lo que se dejaba atrás fue dura prueba para el canterano que aguantó con torería. El toro nunca se entregó y el torero se echó para adelante para una faena plena de interés en donde alcanzó algunos muletazos sobresalientes por el lado derecho, el único lado por donde le podía meter mano al de Fernando de la Mora. El tema se complicó tras las fallas con la espada.
Con el cierra plaza, poco o nada por hacer con otro toro de nulas embestidas, con la cabeza a media altura y escaso recorrido. Así, igual que el resto de sus hermanos. Y para rematar, de nuevo los fallos a espadas y por si fuera poco, la lluvia. Hay tardes así.
Ficha técnica. Primera corrida de la temporada. Entrada, poco más de media plaza ; Toros de Fernando de la Mora, desiguales en presentación, descastados y de mal juego.
Orden de lidia 18-530;13-540; 29-470; 47-560; 59-500; 9-490.
Enrique Ponce (Tabaco y oro. Ovación y ovación).
Octavio García "El Payo" (Tabaco y oro. Oreja y silencio). André Lagravere "El Galo" (palo de rosa y oro. Ovación tras dos avisos y silencio tras dos avisos). André Lagravere tomó la alternativa con el toro "Altivo" número 18 con 530 kilogramos. El juez Ulises Zapata, sin problemas.