El domingo pasado en La Plaza México durante el sexto Toro de la tarde, un "Tío" de Enrique Fraga, el rejoneador colombiano Andrés Rozo le concedió al sobresaliente Paulo Campero permiso para hacer un quite.
El joven torero capitalino sin dudarlo y con gran ilusión dibujó dos caleserinas muy ceñidas que remató con media rodilla en tierra para recoger una estruendosa ovación.
"Para muchos puede no ser tan importante salir de sobresaliente pero para mi fue oxigeno puro y las cosas salieron bien, pues volví a pisar este ruedo y la gente respondió, debo agradecerle a la empresa que me haya dado la oportunidad de demostrar que Quiero ser Torero" declaró el matador que hace un año tomara la alternativa en Tamaulipas de manos de Manolo Martínez quién ahora lo apodera.
Detalles de tauromaquia que no pierden su valor, pues cuando hay un torero en el ruedo con determinación y hambre de figurar, la gente se entrega y las empresas deben voltear a verlo.