Guadalajara, Jalisco.- Cantó, se tomó “un tequilita” y hasta anunció el encierro que finalmente lidiará el próximo domingo en su esperado regreso al Nuevo Progreso de Guadalajara, Enrique Ponce se dejó querer desde ayer por la afición tapatía en exitoso convivio.
El espada de Valencia llegó muy serio a la cita con la familia taurina tapatía y terminó agradeciendo las innumerables muestras de afecto y admiración a su persona y a su toreo.
No tardó mucho en emitir su postura ante el rechazo que hizo la autoridad del encierro de Jaral de Peñas, original para la corrida del domingo, “es una incultura taurina muy grande rechazar toros por su peso, lo del trapío, pues vamos a verlos ya en el ruedo, ¿pero rechazarlos así?”.
Ponce dijo que le da lo mismo lidiar a un toro de una u otra ganadería, y hasta se pronunció por eliminar el dato de su peso a la hora de presentar a cada ejemplar…”es lo mismo torear a uno de Jaral de Peñas que a uno de Bernaldo de Quiroz, que es lo que viene”, apuntó y develó el misterio que había en torno a las reses del domingo.
Pero Ponce se abrió de capa, prefirió un “tequilita” en lugar de agua, y luego se animó a cantar “La Diferencia” del extinto Juan Gabriel con la condición que nadie lo grabara, “ni cámaras ni móviles, ok” advirtió y tomó el micrófono para demostrar que también idolatra y promueve la cultura mexicana.
El de Chiva consideró a la plaza de Guadalajara como torista, “pero también tiene mucho de torerista, es una de las principales del mundo” aseguró y luego subrayó que su reaparición tras casi diecisiete años le provoca ilusión suficiente para desear y concretar una de las mejores faenas de su carrera.