La Monumental de Zacatecas, registró casi medio aforo en un día que hizo calor pero que amenazaba ser de lluvia.
Hasta el tercer toro aguantó esta amenaza para convertirse en un aguacero tremendo que hizo que se suspendiera la corrida la doblar el quinto toro.
Se lidió una corrida de San Isidro, de preciosas hechuras y tipo.
Toros bien rematados con muy buena lámina. Sobresalió el corrido en tercer lugar que tuvo fondo y repetía. El cuarto fue muy emotivo y con clase. Primero, segundo y quinto no tuvieron esas cualidades, y no se dejaron.
Angel Espinoza “Platerito” , tomó la alternativa en su tierra, y salió muy dispuesto, con muchos deseos. Se enfrentó a un toro, no fácil y que se quedaba corto, le pidió una muleta con más bagaje, que sustituyó por ganas de triunfar. Estocada completa con petición de oreja, que no fue concedida.
Arturio Macías EL Cejas no tuvo un lote para conseguir el triunfo. Pero eso no fue motivo para que no se viera el torero que siempre está dispuesto y que es un profesional.
Su primero se rajó totalmente con la muleta, yéndose a las tablas y desentendiéndose de atacar. Se puso muy difícil para matarlo y le tocaron un aviso. Su segundo, un berrendo precioso, perdió la vista al estrellarse y se tuvo que limitar a lidiarlo y matarlo. Silencio.
Diego Silveti ha dejado ir un triunfo muy importante al fallar a espadas.
Entendió muy bien las condiciones de un toro que repetía, pero que había que llevar muy bien toreado en la muleta. Le dio las pausas, los terrenos y tiempos necesarios para lograr una faena de altísimos vuelos. Destacaron tres tandas de naturales extraordinarios. Término con un toreo por bajo, rodilla en tierra que llegó alto. Desafortunadamente lo pinchó y luego dejó una media muy fuera de sitio y descabelló en tres ocasiones. Fue ovacionado.
Diego Sánchez salió a por todas, el triunfador de la feria pasada salió a defender su sito. Su toro tuvo mucha emotividad, y Diego la capitalizó desde el capote hasta la muleta. Tandas de mano baja y de mucha entrega fueron lo mejor de la faena. También falló a espadas y le sonaron un aviso; dejando ir las dos orejas que tenía ganadas.
En el quinto toro se fue soltando, poquito a poquito, una lluvia que terminó en un aguacero torrencial, al paso de los minutos se fue anegando el ruedo, mientras la gente buscaba los pasillos para no empaparse.
Fue demasiada agua; se fueron formando cascadas en los escalones y gradas de la monumental.
Antes de salir el sexto, ya era imposible, El ruedo era una piscina; puestos de acuerdo los toreos, autoridades y empresa se tuvo que suspender el festejo.