Su más memorable tarde fue en la plaza México, el 9 de agosto del 2015, aquella tarde en que Héctor de Ávila, sufría una fuerte cornada, y Marlene Cabrera, cerraba el festejo dejando ver que, a falta de una técnica depurada, un valor sereno compensa las cosas.
Nacida en 1988, en Reynosa, Tamaulipas, Marlene forma parte de la generación que vinieron al mundo al mostrar cambios a pesar que las cosas no fueran a su favor.
Si bien el tiempo la hizo retirarse, tras cumplir su sueño de pisar México y ser una mujer con dos carreras, es el mismo tiempo el que la hace volver, ante la necesidad de plantarse de nueva cuenta delante de la cara del toro.
“Hay una necesidad de vivir en torero, y eso me hace replantear mi vida y ante un nuevo proyecto con Don Pepe San Martín, creo que las mujeres en México volvemos a tomar un poco de oxígeno”, dice la menuda novillera.
Hoy Marlene replantea el cómo, el cuándo, y el porqué. Para hacer las cosas de una buena forma y alcanzar las metas que se ha propuesto, ya que no le ha sido fácil la existencia.
De esta forma se levanta cada mañana con la ilusión volver al ritmo que requiere el torero para hacer la faena. Bajo la mirada del matador José Luis Herros, Marlene, tiene las fibras sensibles y disfruta el momento por doloroso que sea.
Su regreso ha generado ilusiones a muchas personas que dentro del toro han creído, por lo cual se cierran detalles con el objetivo de regresar con fuerza y ponerla a torear.
@marlenetorera