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DESDE EL TENDIDO.. LEOPOLDO DE LA ROSA RUGERIO

Leopoldo de la Rosa Rugerio - Colaboración Especial - 24/1/2018

La bravura. La casta. La raza. Conceptos que hemos escuchado a lo largo de décadas y que tanto nuestros padres y abuelos mencionaron constantemente cuando nos llevaron a las plazas de toros o cuando compartíamos las transmisiones de televisión generadas en la Monumental Plaza México.

Y por supuesto se hablaba de esas como las características fundamentales de los toros bravos. Y así se ha llamado a lo largo de la historia: fiesta brava.

Fundamentalmente el protagonista principal de este espectáculo es el toro bravo. Lamentablemente por las condiciones mercantiles y de comercialización recientemente desarrolladas por las empresas, ahora los protagonistas principales y a quienes se "cuida" y "protege" de manera excepcional para llevarles a las plazas de "toros" astados con menos de la edad reglamentaria y por ende con la presencia de novillos o erales, hecho que resulta vergonzoso, y que hemos podido ver en plazas de primera categoría y especialmente con "figuras" llegadas allende el Atlántico.

Esto no puede continuar y sobre todo cuando se cobran cantidades verdaderamente exageradas en escenarios que pretenden ser de primera categoría y en los que se están llevando a cabo festejos que no cumplen con los requisitos mínimos de seriedad. Y según me han comentado ganaderos y empresarios taurinos todo ello como resultado de las presiones ejercidas por los apoderados de toreros que en las plazas de sus países de origen lidian toros con edad y arboladura relacionada a lo que conocemos como toros bravos.

Acabar con la bravura en la búsqueda de toros cuya nobleza sea tan exagerada como para convertirlos en "carretillas" sin la mínima emoción es acabar con la fiesta de toros.

Terminar con la bravura es terminar con una tradición cuya grandeza tiene que ver con toros que pelean en el caballo de pica por bravos, por ser dueños de la casta que enorgullezca a sus criadores. Ver cada domingo toros que salen huyendo del varilarguero y volteando la cara a capotes y muletas es indigno de las plazas importantes de nuestro país. Más allá del platal que quieran llevarse a sus cortijos en España varias figuras que en México se convierten en novilleros y becerristas...

Al hablar de honradez ganadera y de amor a la fiesta de toros, recordamos con enorme cariño a don Luis Álvarez Bilbao, excepcional criador de toros con el hierro de "Barralva" que dejó de existir físicamente pero que ha trascendido para formar parte de lo más digno e importante en la tradición ganadera mexicana. Abrazo con respeto y cariño a sus familiares e hijos. Se que continuarán con su  encomiable labor y sé del amor y pasión de Pablo "Palillo" Álvarez por lo que su señor padre le enseño e inculcó. 

Nos veremos Desde el Tendido...

@poldelar

@DesdetendidoTV