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DESDE EL TENDIDO..

Leopoldo de la Rosa Rugerio - Colaboración Especial - 14/12/2017

No me queda la menor duda: torear crea milagros. Y lo hemos vivido el martes 12 de diciembre en el ruedo de la Monumental Plaza de Toros México en un suceso inédito y de proporciones que será muy difícil igualar.

Cada uno de los partícipes - empresa, ganaderos, matadores, subalternos, taquilleros y grupo de administración del coso- sumados a cada uno de los aficionados que se hizo presente en el magno escenario, contribuyó de manera decidida para que esa tarde de martes fuera un éxito rotundo.

Y no sólo en lo taurino con el corte de seis orejas y el arrastre lento de uno de los astados, el de Villar del Águila, que resultó extraordinario, si no por cada uno de los instantes que se fueron sucediendo uno a uno desde que se adorno la plaza, tanto en la arena del ruedo con el perfil de la Guadalupana, en el redondel con rojos claveles con brillos dorados, las cortinas cubriendo las zonas de anuncios en el callejón y vistiendo con claveles naturales los burladeros.

Creatividad, sensibilidad e inteligencia representadas en las manos de artífices como José Tomás cuyo valor y arte inmensos, son directamente proporcionales a sus actitudes en contra de los medios de comunicación. Los desplantes de entrega y pasión de Joselito Adame buscando por todos los medios triunfar y ganarse al público. La capacidad artística y sensibilidad en quinta esencia de José María Manzanares y el desarrollo estético de su toreo. La arrebatada entrega de Sergio Flores y la suerte de contar en todo momento con toros a modo o con los mejores astados de las tardes en las que ha actuado recientemente en el coso capitalino.

Debe mencionarse el esfuerzo y compromiso de Pablo Hermoso de Mendoza, Julián López “El Juli”, Octavio García “El Payo” y Luis David Adame, que lamentablemente tuvieron que lidiar con lo menos potable de los astados corridos en el festejo pro damnificados- en el caso de los de a pie- y del caballero en plaza que no pudo redondear con el rejón de muerte su actuación ante gran estado de La Joya.

La Fiesta de toros en México y quienes de una u otra forma participamos directa o indirectamente, hemos dado un ejemplo de solidaridad, apoyo y cariño a México sin importar la nacionalidad u origen. Queda ahí lo sucedido. A grandes males grandes remedios, y el espectáculo taurino ya ha dado muestra de grandeza y enorme corazón. ¡Enhorabuena a todos!