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‘HUMANO’, ‘JIMADOR’ Y ‘CHENTE’ SE LLEVAN LA TARDE.

Luis Fernando Loza Lepe, Guadalajara. - Colaboración Especial - 22/10/2017

La espectacular monta de Andy Cartagena en los lomos de ‘Humano’, la presencia del toro de verdad con ‘Jimador’ de Marco Garfias en el ruedo, y en la barrera de sombra Vicente Fernández, como invitado de honor en el festejo, fue lo destacado en la primera corrida de temporada en El Nuevo Progreso.   

El rejoneador español se quedó cerca de algún trofeo, su interpretación del toreo a caballo satisfizo a la concurrencia que no lo había visto actuar, el nacido en Benidorm, puso a un sector de pie cuando a bordo de ‘Humano’, en su segundo turno, dibujó la imagen que le caracteriza.

Parado solo en sus patas traseras el imponente castaño morcillo cruza el ruedo, desafiando alguna embestida de su enemigo, mientras Cartagena hace gala de jinete todopoderoso.

Con mayor aciero en el rejón de muerte, Cartagena hubiese paseado por lo menos una oreja.

Leo Valadez, fue luz y sombra, con su primero regaló una faena con mucho sentido, inició de rodillas escalofriante pero elegante, siguió con series de artista bien plantado en la arena, que vislumbran un exitoso estreno de su alternativa en México.

Pero se le acabó la fortuna con el acero y su meritoria labor quedó en vuelta al ruedo tras fuerte petición de oreja y palmas para su enemigo.

Su segundo fue el toro de la tarde, ‘Jimador’ con su trapío y acometida puso en su sitio a varilargueros, pese al exceso de castigo,  a banderilleros y al propio Valadez que abrevió ante un toro que no lo permitió comodidades ni un solo instante.

Y Alfredo Ríos ‘El Conde’ se fue con las manos vacías de su plaza, quizá lo más aplaudido para él fue el brindis que hizo al ‘Charro de Huentitán’ en su primer enemigo.

Ríos Becerra acusó cierta falta de sitio, colocó banderillas en su primero pero el respetable se calentó solo un poco, no fue ‘El Conde’ dominador de otras tardes.

En su segundo, parecía que tenía tela de donde cortar después de la vara, pero ‘Aguardiente’ lo hizo pasar un rato de desconcierto al no encontrar la distancia ni los tiempos a su faena, encima se complicó con el estoque. Abandonó la plaza entre reclamos, a los que solo contestó con una seña afirmando que ‘para la otra’ será una historia diferente.