José María Pastor se sobrepuso a la violenta voltereta que le dio su primer enemigo, “Maleno” de Marco Garfias, para luego cuajar una faena, casi siempre por derecha, de buen gusto y escuela que le mereció cortar el único trofeo de la cuarta novillada de temporada en El Nuevo Progreso de Guadalajara.
El chaval de Aguascalientes, se levantó de la arena con raza y cabeza para completar su labor tras haber cubierto con solvencia los dos tercios anteriores.
En su segundo Pastor se encontró con “Pancha”, novillo que no terminó por entregarse y a veces se rajó, José María intentó sacar agua de esa piedra a la que también batalló para despachar.
Al final y pese a su triunfo, el hijo de César Pastor, se dijo contento pero no satisfecho.
Arturo Soto, por su parte no terminó por entender al novillo que abrió la tarde, “Nicolás” acudía a su muleta con cierta claridad pero no hubo mucha estructura en su faena, encima se puso pesado con el acero y escucho los tres recados del biombo, quien se quedó con el cartel guardado de “arrastre lento”.
En su segundo, Soto encontró un enemigo de áspera embestida al que no pudo meter a su muleta del todo, alcanzó a ofrecer algunas pinceladas de su quehacer pero sin llegar al tendido.
José María Hermosillo no pudo refrendar su etiqueta del mejor novillero en el serial anterior, su primero fue un desorden en la vara y en las banderillas y no transmitió nada con la muleta, en su segundo, otra vez con un panorama sombrío y la gente ya buscando la salida en los tendidos, decidió abreviar.