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Ureña las faena y Flores la entrega desesperada por triunfar | 12/2/2017

El encierro de Barralava puso a prueba la capacidad de los tres actuantes este domingo en el marco de la décima quinta corrida de la temporada Grande 2016-2017, en donde se lidiaron toros de Barralva de encaste español y mexicano para la ocasión.

A decir del ganadero Ramón Álvarez Bilbao, criador de las reses bravas “Fue un encierro sin suerte”, refiriendo que el Español Paco Ureña se llevó  dos toros con condiciones y no terminó por romperlos para armar la grande y el cuarto de la tarde de Sergio Flores, tuvo la mala suerte de clavar los pitacos en la arena y lesionarse, sin ser cambiado por otro y garantizara el juego en beneficio del espectáculo.

El encierro realmente no le pedía nada como para ser lidiado en cualquier plaza de categoría en España.

PACO UREÑA

Abrió la tarde el español Paco Ureña con “No que no” de encaste saltillo y que  dio como resultado un toro con movilidad que dejó ver al torero desde que abrió de capa en el lance fundamental.

Si bien, provoco dos tumbos por el poder que tenía al embestir a los caballos, ya con la muleta Ureña se armó y comenzó una sinfonía de muletazos por el lado derecho que metieron, inmediatamente al público a la faena y roncó el olé. Fueron así unas cinco tandas y después de esto alterno el lado izquierdo pero le protesto y poco hizo.

Al final Ureña, ya no insistió y termino pinchando para escuchar palmas.

Ya con su segundo, llamado “Pitito” de la línea de aquel toro que indulto Antonio Brisio hace ya algunos años en esta plaza, volió a darnos grandes capotazos y el toro de origen español, pegaba el clásico brinquito entrando en esa armonía al engaño.

Sin embargo ya con la muleta  el torero luce puesto y su decisión lo hace meterse a un a lucha para sacar alguna buena tanda, sin llegar a la ligazón. Esto genero que un sector del público estuviera reventándolo y al final termina pero sin exprimir a cada toro. La razón es que no hizo campo y quiera o no afecta. Pero créame ha dejado gratas sensaciones, sobre todo cuando el toreo lo lleva por bajo.

SERGIO FLORES

Ya le decía líneas arriba que su primero se pegó una marometa monumental y eso le afectó al toro que terminó arrastrando las patas y sin movimiento. Por lo que Flores se fue en silencio.

Con su segundo llamado “Mi lic” toro e encaste Saltillo, el diestro de Tlaxcala, se mostró con mucha raza ante la faltó de claridad. Y es que astado pasaba rebrincando y nunca fue fácil templarlo.

Así que en un gesto de rabia y a falta de trofeos en esa tarde el torero se metió a pelearle en la querencia y terminó haciéndolo pasar uno a uno los trazos, metiendo al público en gran emoción. Lamentablemente pinchó y tuvo solo una gran ovación a su labor.

ARTURO SALDIVAR.

El de Teocaltiche, salió valero y entregado en una tarde donde las opciones estaban medidas. Con su primero un toro muy buen presentado pero con sus complicaciones desde el inicio. Provoca dos tumbos y en la faena recibe de un pendulo. No hay confianza de Salduvar que ternina de media y entera para un aviso.

Con su segundo “Clavellino”  Se le vence en la capa y el torero pega un brinco al callejón. La faena no tiene cuadratura. El toro se ve sin sentido.. Logra hacerlo embestir, intermitente la labor.  Silencio.

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