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Guillermo Hermoso, vuelta al ruedo en su presentación en Monterrey | 15/4/2018

La Monumental de Monterrey registró esta tarde tres cuartos de entrada en sombra y media en sol, bajo una alta temperatura que llegó a los 30 grados.

Tarde de muchísimo viento que molestó tremendamente a los toreros. 

Dos toros de San Isidro para Pablo; uno que se dejó y otro muy complicado. Dos novillos de La Estancia; muy manejables, bravos y con clase, para Guillermo. Y 4 toros de LA ANTIGUA de JORGE DE HARO; uno bravo y con emoción, otro con gran clase y dos complicados.

PABLO HERMOSO DE MENDOZA ha tenido una actuación de gran entrega y verdad. A su primero le hizo una gran faena con todas las suertes que le han llevado a ser la figura que es, y otra de gran sabiduría, ante un toro muy difícil, que arreaba y que no le dejó  lucirse. Falló al matar en sus dos; dejando la oreja de su primero. Fue muy ovacionado.

DIEGO SILVETI se encontró con un primer toro bravo y con emoción, al que le hizo una faena muy emotiva, con pases por ambas manos, luchando con dos problemas que tenía que resolver: uno por llevar el toro sometido, y otro por tener que pelear con un vendaval que le molestó de verdad. Le hizo la faena, pero no había manera de acomodarse para hacer una faena triunfal al querer torear con una muleta que se flameaba intermitente. Estocada y un descabello. Fue ovacionado en los medios.

Su segundo fue un toro difícil, y que fue rajándose a medida que avanzaba la faena, intentó todo, pero no había manera, y después fue muy complicado para matar, al escarbar y echar la cabeza abajo. Pinchazo, estocada defectuosa. Fue silenciado.

GUILLERMO HERMOSO DE MENDOZA ha caído de pie ante esta afición, todo entrega y valor. Hoy ha realizado dos faenas muy impactantes que le han valido para obtener un triunfo muy importante, pero la hoja de peral no le ayudó; echando todo por la borda. Fue ovacionado en su primero, y dio una merecida y ovacionada vuelta al ruedo en su segundo.

SERGIO GARZA sabia que hoy tenía que ir por todo. Desconcertó al cambiar su toreo de impacto en su primero, para querer hacer el toreo de clasicismo; lo hizo, pero no conectó ante un toro de gran calidad. Fue ovacionado después de fallar a espadas.

En su segundo, regresó a la línea de fuego; se fue a los medios para pegar tres cambiados de rodillas de salida completados con chicuelinas.  Se le entregó su público al ver la disposición. Puso banderillas con la gente entregada, pero, sus ganas y deseos con la muleta, se estrellaron ante uno toro que no se prestó. 

Se vino la faena abajo y no pudo llegar el triunfo. Mal con la espada, siendo ovacionado.

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