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Pablo Hermoso, hizo historia en el Nuevo Progreso | 12/3/2018

Tuvieron que pasar casi dos horas y media de festejo, para que El Nuevo Progreso de Guadalajara despertara ruidosamente, habían desfilado seis ejemplares de Marrón y de La Estancia con diversas carencias, sobre todo falta de raza, fuerza y emotividad…y en un pequeño lapso se anunciaron tres de regalo, uno por alternante.

Pablo Hermoso de Mendoza tenía una espina muy clavada, la colocación del rejón de muerte en sus dos turnos anteriores, más que alejarlo del triunfo también lo dejo ‘mal parado’ ante la afición tapatía.

Entonces el cabalístico séptimo del festejo saltó al ruedo para hacer historia, ‘Tapatío’ de Fernando de la Mora es el primer toro indultado por un rejoneador en los 51 años de historia del coso de Guadalajara.

Pablo Hermoso contó con la colaboración, no solo de su enemigo, también de ‘Berlín’, un imponente caballo negro luso hannoveriano, con aptitudes fuera de serie para cubrir el tercio de banderillas.

El estellés y ‘Berlin’ cuajaron la mejor faena a caballo que se ha visto en este coso, los quiebres y recortes, los inesperados giros en la cara del burel y el temple para llevar los pitones por toda la circunferencia a milímetros de la grupa pusieron de cabeza la plaza de toros.

había hecho cosas raras, intentó saltar al callejón y rascó la arena, pero también iba convencido una y otra vez al encuentro con Hermoso de Mendoza, y cuando se topó con un sombrero en la arena, lo acometió con raza de toro bravo.

La nutrida concurrencia sacó los pañuelos blancos en el tendido para sugerir el indulto, cuando el centauro tomó el rejón de muerte la petición se volvió voraz exigencia al biombo. Se hicieron eternos los minutos entre el estrujante alboroto, la constante negativa del juez y la insistencia, también constante, de Pablo.

Finalmente la autoridad cambió de parecer y concedió el histórico indulto a ‘Tapatío’, el monstruo de mil cabezas se dividió, la mayoría festejó la decisión del juez pero no pocos la reprobaron lanzando cojines al ruedo. Momento de polémica grande, que casi siempre envuelve a sucesos importantes, pero ‘Tapatío’ ya estaba de vuelta en los corrales.

Jerónimo y Leo Valadez, hicieron lo que pudieron en la lidia ordinaria, sus enemigos carecieron de fuerza o raza para dibujar algo importante en el ruedo, pese a la quietud y largueza que intentó Jerónimo o a las series de rodillas con capote y muleta con las que Valadez buscó calentar el ambiente.

Leo Valdez toreó al octavo de la tarde, alcanzó a lucir con el capote hasta que ‘Tequilero’ fue perdiendo las manos una y otra vez, el chaval se puso valeroso pero no había mucho que hacer. Se le agradeció su voluntad.

Jerónimo también se negó a irse con las manos vacías pero el noveno de la tarde, ya noche, solo le permitió algunos destellos de su quehacer, y aunque la gente le aplaudió por su entrega, el diestro capitalino no salió conforme del coso de Guadalajara.

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