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El oficio y la entrega el ingrediente entre Aguilar y Román | 5/11/2017

La final del serial de sin caballos en la plaza México, protagonizado entre Miguel Aguilar y Roberto Román, dejó verl la entrega y disposición de los toreros, al decirse toreros que es el sueño que persiguen.

Si bien no hubo corte de orejas, sí se mostraron ante el público entregados, dispuestos, con la intención de alcanzar la gloria taurina. Cierto se ve más desarrolló en Miguel Aguilar, al estar en España y Roberto Román, un par de tamaños pero sobre todo decisión de estar y volver ahí, cuantas veces sea necesario.

El lote de los ejemplares de Santa María de Xalpa, muy desigual de juego y la Joya jugó su lote con tres de lso cuales dos han sido extraordinarios, el primero de lidia y el sexto que dejó ver las capacidades de los toreros que aún salieron con las manos vacias, dejaron patente su oficio.

Con el abre plaza, de la ganadería de La Joya, que llevó por nombre “Come Uñas”, el novillero hidrocálido Miguel Aguilar destacó en su labor con el capote. Brindó a la afición y tomó la muleta para con muletazos por bajo llevar al novillo de las tablas a los medios, después corrió la mano con series de buena manufactura por el pitón derecho, demostrando su evolución, de la que la Plaza México ha sido testigo. Aguilar cuajó muletazos de corte clásico en una labor en la que se encontró con un novillo que tuvo movilidad y fijeza. Falló con la espada y su actuación quedó en salida al tercio.

“Príncipe”, de 437 kilos, de Santa María de Xalpa, segundo del festejo, que tocó en suerte al novillero Roberto Román, quien tuvo buen saludo con el capote, y con la muleta, dejó la firmeza y la variedad, realizando una labor voluntariosa en la que dejó los mejores momentos por el pitón derecho. Pesado con la espada estuvo el novillero de Aguascalientes, escuchó un aviso y fue aplaudido.

“Maestro”, de 410 kilos, de Santa María de Xalpa, fue el tercero de la tarde, para Miguel Aguilar, que volvió a demostrar el oficio y técnica con este ejemplar que fue a menos y que además fue deslucido. Claridad de ideas tuvo el de Aguascalientes que extrajo muletazos de mucha valía, acortando la distancia, y sacando derechazos de pundonor y mérito. Dosantinas que calaron en el tendido para culminar su gran labor de la que por fallar con la espada de verdad sólo escuchó palmas.

“Chino”, de 381 kilos, cuarto de la tarde, para Roberto Román, quien destacó en un quite por cordobinas, mientras que su compañero de cartel, Miguel Aguilar, hizo lo propio con tafalleras. En la faena de muleta puso el valor y la determinación, en aras de alcanzar la gloria, y así, a base de pundonor ligó muletazos de mucho poder. Mató con mucha verdad y entrega al primer viaje; hubo petición de oreja que no fue concedida, saludando en el tercio. “Jerónimo”, de 425 kilos, de Santa María de Xalpa, el quinto de la tarde, tocó en suerte a Miguel Aguilar que con el capote volvió mostrar su calidad y variedad, entrando en rivalidad con Roberto Román. En la faena de muleta que brindó a su hermano, el matador de toros Miguel Aguilar, el novillero hidrocálido, ligó dos buenas series en el inicio de su trasteo ante un novillo que fue a menos con prontitud. Silencio.

“Sonámbulo”, de 407 kilos, de la ganadería de La Joya, el sexto de la tarde, permitió a Roberto Román y Miguel Aguilar de nueva cuenta rivalizar en quites, el primero se recreó por “Zapopinas”, y el segundo, con el del “Imposible”. En su faena de muleta, puso todo el valor y el esfuerzo, siempre buscando ir a más, a pesar de las fuerte volteretas que se llevó. Al término la afición le reconoció tributándole palmas.

 

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